Cómo curar la anemia del Sistema de Pensiones


Se visualiza un horizonte gris del sistema de pensiones español, situación que, si bien ya se veía venir, ha llegado antes de lo previsto, debido a la reciente crisis económica. Puede decirse que el sistema padece de “anemia”, al ser sus recursos insuficientes y arrastrar un déficit de miles de millones de euros. Esto se debe a una base de cotizantes menor y un número de pensionistas mayor que hace 10 años, unido a la percepción de la renta durante más tiempo, por el incremento en la esperanza de vida. Sin cambios en el actual modelo de financiación de la Seguridad Social, el reto demográfico implicará la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones públicas.

Por ello, el Gobierno lleva adelante actualmente la sexta reforma de pensiones, a través del Pacto de Toledo, que ha levantado muchas expectativas y esperanzas de alcanzar un consenso y dar respuestas sensatas a la urgencia de soluciones estructurales, eficaces y duraderas, que curen al “paciente”. El punto de partida debe ser muy claro: la Previsión Social en su esquema actual es insostenible. Y el primer paso, en este arduo recorrido, es tener presente en todo momento una visión global de los tres pilares que la sostienen: Seguridad Social, previsión empresarial y previsión individual. Sin perder la relevancia el primer pilar, necesita de los otros dos, para la canalización de un mayor caudal de ingresos, ajenos a las cotizaciones sociales.

Se trata, por tanto, de no colocar todas las manzanas en el mismo cesto y de actuar con proactividad. A pesar de la creciente preocupación por la futura jubilación, falta la convicción en el esfuerzo personal como una parte de la solución, de modo que la cultura del ahorro, más aún a largo plazo, no se ha desarrollado todavía con la fuerza necesaria para constituirse en un pilar sólido, y así completar una parte de la renta a percibir en el futuro. Es hora de empezar.

Tanto el segundo como el tercer pilar se sustentan en el ahorro privado, en la cotización para uno mismo. En ambos casos, resulta de vital importancia el aporte disciplinado individual, que debe comenzar cuanto antes.

Para otorgar al ahorro personal un mayor protagonismo y peso, es preciso un plan de educación financiera y mayor concienciación de la importancia y necesidad del ahorro. Desde mi experiencia, son varios los factores elementales que permitirán la participación de la población.

Comunicación y educación, basadas en datos claros y precisos de la futura renta esperada de jubilación. Información tanto pública, como privada, que ayude a cada persona a planificar y tomar decisiones orientadas por una formación financiera, que puede iniciarse desde la infancia. Existen, por otro lado, muchos simuladores online, que calculan el ahorro necesario para lograr el nivel de vida deseado en la jubilación, aunque adolecen de homogeneidad y falta de transparencia en su metodología e hipótesis, por lo que aún queda mucho camino por recorrer.

Las instituciones financieras son responsables de dar a conocer sus productos en un lenguaje accesible para todos. De otro modo, no se genera la confianza suficiente que motive a comprometerse con el ahorro. Los Planes de Pensiones Individuales (PPI) y los Planes de Previsión Asegurada (PPA) son los productos más conocidos y que, junto a otras opciones (PIAS, SIALP, …), mejor promocionados, pueden despertar mucho más interés en la población.

Para la mayoría de las personas, el estímulo fiscal es muy poderoso para decidirse por ahorrar, ya que la rentabilidad actual es muy baja y va en descenso. Pero la ventaja fiscal sí constituye un plus que para la mayoría hace interesante el ahorro a largo plazo. Por otro lado, aprovechando la mayor conciencia ciudadana de complementar su jubilación, el empujón que pueden brindar los incentivos fiscales abre las puertas a que la educación financiera sea muy bien recibida.

De todos modos, la necesidad de complementar las rentas existe aún si no se educa, no se informa y no se estimula con normas fiscales atractivas. Por ello, la sola conciencia de que el sistema público no podrá brindar una pensión que proporcione un nivel de vida similar al llevado en la vida laboral activa, es para muchos un incentivo para ahorrar. Lo que falta es informar sobre las distintas opciones y promocionarlas, especialmente entre los más jóvenes, porque cuanto más pronto se empiece a ahorrar, mejor.



Datos del autor


Rocío De Padura

Rocío acredita más de 25 años de experiencia en el sector asegurador. Ha realizado auditorías de aseguradoras y numerosos proyectos de consultoría. Ha colaborado en desarrollos regulatorios y cuenta con experiencia internacional. Ha publicado diversos artículos relacionados con seguros y pensiones e impartido numerosas conferencias sobre nuevas normas internacionales de contabilidad para entidades aseguradoras y pensiones. Es Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales y Actuario de Seguros y miembro del Instituto de Actuarios Españoles y del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España.